Cosificado

Al caminar, flashes; al comer, flashes; al reír, flashes; al comprar algo, flashes; ¿qué sigue? Al morir, ¿flashes? Si le sonrío a alguien hay odio y polémica, si se hace pública mi relación amorosa llegan amenazas hasta de muerte, y ni hablar de si expongo mi sexualidad, terminaría acabado ¿Esto es tener vida? 4 horas de sueños, dietas estrictas, 16 horas de ensayos, sin ver a mis padres más que unos días al año, recibiendo críticas hasta por mi forma de respirar, sexualizando mi cuerpo y ropa, manteniendo una sonrisa falsa y con capas de maquillaje ocultando las ojeras debajo de mis ojos. Repito, ¿esto es tener vida?

La mayoría sufrimos de ansiedad y depresión, pero solo importa vernos con una sonrisa; si padecemos de desorden alimenticio no importa mientas nuestro cuerpo forme parte de los estándares de belleza.

¡Oh por Dios! ¿Acaso esto es un cuento de terror? Tanta opresión, explotación y obsesiva perfección no podría formar parte de nuestro día a día, no es posible que hoy en día la gente se apropie de otras y lleguen a considerarme más una cosa que una persona, alguien que siente, que es imperfecto.

¿Quién eres? Soy idol.

Gobierno de una extinción

Todo era un caos, llantos, muertes y lamentos llenaban los oídos de aquellos que no estaban infectados, aún. Más de dos tercios de la población mundial estaba infectada, la mayoría terminaba colgada del techo o con su cuerpo formando una dantesca escena en la entrada de algún edificio, el no poder oír, uno de los síntomas del virus, ocasionaba desesperación y locura.

Mientras las calles estaban bañadas en sangre y cuerpos en descomposición, los edificios gubernamentales parecían santuarios intactos. Cuando los habitantes sucumbían a autoinfligirse dolor para mantener la cordura, nuestras capaces gobernantes reían en sus casas viendo películas de comedia.

En las noticias las primicias eran: “El presidente y autoridades de alto cargo han sido diagnosticados con el virus, por indisposición, se declara estado de excepción y ausencia temporal de los mandatarios”.

Un mundo en caos y la supremacía de gobiernos, la sexta gran extinción llegó.

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